domingo, 10 de septiembre de 2017

100917

Despeinada, ojerosa y con lágrimas al borde de caer. Veo ese reflejo y pienso que no reconozco a la persona que está ahí. Está al borde de caer. Todo el tiempo. Pero sobre todo los domingos. Porque es el día donde más se nota la ausencia de él. La angustia la carcome cada fin de semana, no es tan fácil escapar. Le hace creer a todos que tiene todo bajo control pero esta más  perdida que nunca.Y el día no ayuda, porque llueve y entra en sintonía con el reflejo del espejo: tan pálido y sin un rayo de luz... y la mirada siempre inundada de lagunas. En su corazón llueve todos los días. Llueve y llora en silencio.

Cuando me miro al espejo y me veo,  me doy cuenta lo mucho que me cuesta ocultarlo. Lo mucho que me duele.

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